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#Bolivie, #Etats-Unis et #Venezuela : Des élections cruciales ! Analyses d'Ignacio RAMONET - 10 octobre 2020 (Espagnol)

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[NDLR : Simple déception sur les élections US2020 - Le brillant Ignacio Ramonet ne comprend pas les attendus de l'élection US - Dommage. JLPujo]

Tres momentos electorales cruciales están por llegar en el hemisferio: las presidenciales de Bolivia y Estados Unidos y las parlamentarias de Venezuela. El connotado intelectual español radicado en Francia Ignacio Ramonet dialogó con el filósofo y comunicador venezolano Miguel Ángel Pérez Pirela acerca de estas tres consultas, que van a desarrollarse en el contexto de la pandemia y de un clima mundial agitado e incierto.

Ramonet teme que habrá una nueva maniobra de las fuerzas de la derecha en Bolivia; vislumbra a Donald Trump negándose a aceptar un resultado adverso; y prevé que Estados Unidos y sus aliados europeos y latinoamericanos no van a reconocer a la nueva Asamblea Nacional de Venezuela, que surja de los comicios del 6 de diciembre.

Por su parte, Ramonet expresó su satisfacción por conversar públicamente con Pérez Pirela, “por la amistad y admiración que te tengo como filósofo, analista y creador comunicacional”. Señaló que el éxito de LaIguana.TV ha trascendido las fronteras hace mucho tiempo y es hoy un fenómeno comunicacional  en su complejidad, en el carácter de la importancia que tienen las redes y las vías de comunicación nuevas que se han creado. “Has conseguido transmitir tu mensaje, que no es un mensaje sencillo, es exigente, y has conseguido transformar este medio, no solo en un  medio de información y análisis, que eso siempre existió, sino además en una universidad popular, tratando de extender los fundamentos mismos de la filosofía”.

Bolivia

Vienen tres elecciones fundamentales: Bolivia, luego del golpe de Estado a Evo Morales; Estados Unidos, epicentro de la epidemia, con Donald Trump contagiado, como en una serie de Netflix, y con grandes protestas por motivos raciales; y Venezuela, con bloqueo, sanciones, intentos de magnicidio, intentos de invasión de mercenarios. Tres elecciones donde se decide el destino no de países, no de regiones, sino del hemisferio…

-…Y quizá del planeta, en lo que respecta a EEUU. Son elecciones que van a permitir medir y parametrear la política y la geopolítica internacional, en particular en el continente americano. Las elecciones de Bolivia, en octubre, se presentan como un importante test sobre si funcionó o no la estrategia de lo que se llama la comunidad internacional, en particular EEUU y sus aliados en América Latina, que indiscutiblemente han piloteado el golpe de Estado, con la ayuda de la OEA. La OEA finalmente reconoció que no hubo fraude, pero fue la que acreditó la idea del fraude y la que le dio argumentos a los oficiales de las fuerzas armadas para exigir la renuncia de Evo Morales, que en los diez años que estuvo gobernando catapultó a Bolivia hacia tasas de crecimiento nunca conocidas, luego de haber sido el país más empobrecido de Suramérica, y logró una acelerada disminución de la pobreza que favoreció a millones de bolivianos y creó infraestructuras en un país con una geografía muy complicadas. Si Lula ha sido el mejor presidente en la historia de Brasil, Evo Morales ha sido el mejor en la historia de Bolivia. Y, sin embargo, fue derrocado, en un golpe de Estado que nunca se ha reconocido como tal, que fue a la vez militar e institucional y se ha prolongado porque  se le ha impedido a Morales regresar a Bolivia como candidato al Senado. Ahora tenemos al tándem de Luis Arce y David Choquehuanca, candidatos del MAS y que según todas las estadísticas, van a ganar en la primera vuelta. 

-No fue una medida acertada. Hay que hacer el balance de lo ocurrido. Debió haber evaluado el comportamiento de la OEA respecto a Venezuela y, en general en toda la historia reciente de América Latina, en particular el de su secretario general, Almagro. ¿Cómo confiar el destino de la legitimidad de una elección en una institución que no iba a jugar limpio? En mi opinión, los dirigentes bolivianos pecaron por imprudencia. Era la tercera elección de Evo Morales y el país venía de un referendo sobre esa nueva reelección que se perdió, pero hubo una decisión del Tribunal Supremo que dejó sin efecto la consulta porque hubo irregularidades en la campaña. Eso no estaba claro. Lula dijo en una entrevista que le hice cuando estaba en la cárcel y lo repitió ahora en otra entrevista para El País, que él le aconsejó a Evo Morales que no se presentara en esas condiciones. Lo hizo, tenía toda la legitimidad, pero quizá pensó que si la OEA daba el visto bueno a esa elección no habría una situación como la que conocimos en Venezuela con respecto a la segunda elección del presidente Maduro. Es posible que haya tomado esa precaución, pero a partir de ese momento le dio demasiadas armas a la OEA que con su puesta en causa la noche de la elección, obviamente creó las condiciones de una contestación social por parte de la derecha y el paso de los militares.

-Esa actitud que en lo personal considero ingenua, derivó en un golpe de Estado. Y fueron unas elecciones bajo el gobierno de Evo Morales. ¿Qué garantías tenemos de que estas que vienen, bajo un gobierno de facto, no sean otra muy cara ingenuidad?

-No tenemos garantías. No va a ser tan fácil, en razón de las condiciones, de las dificultades que el gobierno usurpador plantea a los candidatos del MAS. El fraude ya está allí, en la primera vuelta. Y si hay segunda vuelta, será aún más complicado porque todos los adversarios se van a unir en su contra. Hay que decir que Luis Arce es el arquitecto del milagro económico boliviano, el que le permitió a Bolivia tener el mayor crecimiento de América del Sur durante diez años y que el país llegara a tener las mayores reservas en divisas de América Latina. Merece el reconocimiento de la sociedad boliviana, pero no creo que el imperialismo y las fuerzas conservadoras hayan hecho tal esfuerzo para derrocar a Morales y ahora le pongan una alfombra roja para que regrese al poder unos meses después del golpe de Estado. No lo acabo de creer.

-Y mucho menos a dos semanas de las elecciones de Trump, donde necesita el voto de Florida.

-Sí, donde están los grandes grupos cubanos, venezolanos, centroamericanos financiando la política más reaccionaria que se pueda hacer contra los progresistas latinoamericanos.

-Ya que hablamos de la Florida, que junto a Nueva York y California han sido tres de los epicentros mundiales de la COVID-19 y de protestas antirracistas y contra la represión policial que se irradiaron incluso a Europa. Ahora ha quedado en libertad el policía que mató a George Floyd mediante el pago de un millón de dólares, dejando en ridículo al mundo entero, quieren ridiculizar las protestas. Tú que eres un especialista en signos y símbolos. La interpretación que podemos hacer es que todo este levantamiento mundial  fue derrotado por un millón de dólares.

-Tienes mucha razón. Antes de que llegase la pandemia lo que estaba pasando en el mundo era una especie de protesta general, desde Hong Kong hasta Santiago de Chile, pasando por Puerto Rico, por Catalunya, Argelia, Irak, Colombia… La juventud, las mujeres, el movimiento estudiantil estaban protestando por razones muy diferentes, pero que reflejaban la sensibilidad de una época, la insatisfacción sobre el modelo democrático que no cubre las demandas de muchas categorías sociales muy diferentes en muchos países y contra las desigualdades que el neoliberalismo ha agravado. También eran protestas contra el retorno del racismo, la xenofobia que se ha instalado, características de los nuevos movimientos populistas de derecha. Era como la puesta en causa de un modelo político y social. La pandemia encerró a 5 mil millones de personas en sus casas, pero no les hizo olvidar las causas de la protesta. Ahora, con estas elecciones en EEUU, se demuestra que esas fuerzas siguen ahí. Anteayer, un grupo de supremacistas partidarios de las armas trataron de raptar a una gobernadora de EEUU, algo nunca visto. Explícitamente dijeron que era para crear caos y generar una guerra civil, como la de Secesión.  En EEUU se dice que la ley siempre se impondrá, es una democracia sólida, es la primera democracia moderna, nos guste o no, fruto de la revolución americana que restableció una forma de democracia que no había existido desde los griegos. Es la madre de la revolución francesa y hasta de las ideas de Bolívar, que se inspira mucho en ella, aunque cualquiera podrá preguntarse qué tipo de revolución democrática pudieron hacer si todos los llamados padres fundadores eran esclavistas.

Alexis de Tocqueville describe también la revolución en el ámbito popular, de las organizaciones y asociaciones de esa democracia.

-Cierto, y los límites del capital. Algo que ocurre a finales del siglo XVIII. Pero hoy tenemos la posibilidad de que el presidente en el poder haga algo que ha sido muy frecuente en América Latina: negarse a aceptar el resultado de las elecciones, alegar fraude, acudir a los tribunales. Por cierto en la Suprema Corte, Trump tiene mayoría de 6 contra 3. ¿Qué pasará en la sociedad estadounidense? Allí, por una parte están los supremacistas, los racistas, los discriminantes, pero por la otra está toda una sociedad, muy mixta, que hemos visto en las calles, en la que hay afrodescendientes, pero también muchos blancos, jóvenes, mujeres y estudiantes, toda la sociedad moderna americana que sabe lo que son las desigualdades y reclama otro modelo. Esto es lo que está de fondo en estas elecciones. No se trata de que gana fulano ni mengano, sino de qué pasará en la sociedad la noche de las votaciones y al día siguiente. Lo más probable es que cuando se cuenten los votos físicos esa noche, Trump tenga mayoría porque el grueso de los demócratas va a votar por correspondencia o por las redes sociales. Los resultados reales llegarán en tres o cuatro días, cuando se puedan contabilizar los votos que van por vía postal. Entonces ¿quién le arrancará a Trump la convicción de que ganó la noche de las elecciones? Ahí va a estar el problema. Él dirá que ha venido denunciando el voto por correo como mecanismo de fraude, desde hace semanas o meses. Eso le da argumentos para contar voto por voto. Eso que tanto ocurre en América Latina, sobre todo con presidentes conservadores. A López Obrador le robaron una elección de esa manera.

-A Petro se las robaron en Colombia.

-Cierto.

-Hillary Clinton llega a superar a Trump por casi tres millones de votos, pero pierde en los colegios. Trump y Biden, antes del primer debate, en varios de los bolsones de los grandes colegios, podían esperar un empate. El desastre del primer debate fue claro. Quedó en evidencia que ninguno de los dos representa a esa sociedad en ebullición de la que tú hablas. En un momento álgido de protestas, tanto demócratas como republicanos tienen de candidatos a unos adultos mayores caucásicos muy poco presentables. Trump no ha negado que pretenda desconocer las elecciones.

-Tampoco ha negado que las milicias armadas estarán activas. Le preguntaron si las iba a desmantelar y dijo que les pediría que tuvieran el arma al pie.

-Esto se une a que la pandemia ha dejado más de 210 mil muertes, más que las de todas las guerras juntas.

-Ayer todas las grandes revistas científicas de EEUU, y alguna británica, NatureScienceLancet, donde publican los investigadores que luego obtienen el Premio Nobel, por primera vez en la historia (y algunas de esas revistas tienen 200 años) aconsejan a sus lectores, colectivamente, que no voten por Trump por ser precisamente un presidente que ha llevado a cabo una política anticientífica sobre la Covid, basada en la magia. Los científicos más reputados del mundo se unan para decir que el personaje que está dirigiendo la mayor potencia del mundo es alguien precientífico.

-Esas revistas son veneradas por toda la comunidad científica y por primera vez entran en el campo político. Seguramente van a tocar a una clase conservadora latinoamericana de científicos. Ese presidente sale del hospital, luego de tres noches y de un tratamiento VIP, lo primero que hace al llegar a la Casa Blanca es quitarse la mascarilla. Ese gesto significó tres o cuatro puntos menos en las encuestas. ¿Cuál es el mensaje cuando le dice “no le tengan miedo al virus” a un pueblo que ha perdido 210 mil personas? ¿No le está dando espacio a un candidato como Biden, que no parece tener ningún talento?

-Efectivamente. Biden no es un buen político. Creo que Trump ha decidido jugar el rol del líder instintivo, no racional, no cartesiano. No lo ha sido nunca, pero en esta materia ha decidido apostar por la magia, contra la ciencia porque sabe que el núcleo más duro de quienes lo apoyan están en ese campo. El ganó las anteriores elecciones con tres millones y medio menos de votos que Hillary porque jugó inteligentemente a ganar los estados con más votantes en los colegios electorales. No hace campaña en Nueva York o el California, pero la hace en el centro de EEUU donde hay más víctimas de la modernidad, de las nuevas tecnologías, hay como un odio por parte del electorado contra todo lo que es la modernidad y en particular contra la ciencia de la información.  Por eso es el defensor del fake news de la posverdad, de algo absolutamente  insólito como son los hechos alternativos. Por eso él puede salir del debate que tú citabas como caótico, impresentable, donde tuvo un rol en el que no avanzó ningún argumento construido, y sale de ahí diciendo que ha vencido de manera evidente. Esa es su verdad… Podemos hacer un referendo para saber si dos y dos son cuatro, y es posible que lo perdamos. En el caso de Trump, el piensa que si él dice que dos y dos son cinco, esa pasa a ser la verdad.

-Hace cuatro años se hizo una especie de oda mundial al método Trump, que luego fue el método Bolsonaro, que consiste en comprar información, segmentar los votantes para decirle a cada uno lo que quiere escuchar. ¿Será que la realidad, finalmente, es más fuerte que la omnipotente fake news? Coloco como ejemplo el caso de Venezuela, el país más vilipendiado de todos.

-Yo te diría que el término posverdad no sé quién lo ha forjado, pero es bien preciso porque está calcado sobre el de posmodernidad, que lo forjan intelectuales franceses, como Lyotard. Ellos plantean que todo lo que fue el racionalismo, la ilustración, la creencia en el progreso, entra en crisis con la descolonización porque ya no se puede hacer una lectura del mundo que descanse en el aparato conceptual elaborado únicamente en Europa entre el Renacimiento y la Ilustración. Tenemos que hacer, como tú dirías, una nueva epistemología, forjar nuevos conceptos, tener nuevas unidades de medida para aplicarle a este mundo en el que hacen irrupción África, América Latina (allí estaba Fidel Castro), Asia, con la victoria de  Vietnam sobre EEUU. Ese mundo no se puede leer con los parámetros elaborados entre Leonardo Da Vinci y Alejandro de Humboldt. Sobre esa base, como incólogos, trabajando en el marketing político, van a elaborar la idea de posverdad que, en definitiva es el relato de la verdad o de la realidad. Según como yo lo cuente y según como me crean lo que yo cuente, esa será la verdad. La verdad es lo que la mayoría de la gente piensa que es verdad. Si todo el mundo cree que dos y dos son cinco, ve tú a demostrar que son cuatro, tendrás que remar a contracorriente y no los vas, forzosamente, a convencer porque son una mayoría. La verdad no democrática, igual que no lo es guiar un barco o pilotear un avión. No le puedes pedir a los viajeros del avión que opinen sobre lo que debe hacer el piloto para aterrizar. Se supone que el piloto sabe. No es exactamente igual en el caso del presidente de un país, porque ha sido elegido…

-En el caso del Grupo de Lima, los presidentes han sido electos con una media de 16,4% de los electores.

-Eso es importante para tener una referencia de la representatividad real de esos presidentes. Y volvemos al punto de la posverdad, que depende también de quién cree el relato de la verdad. El concepto de verdad alternativa es lo que maneja Trump.

-Paul Virilio dice que lo importante no es lo que ocurrió sino el acontecimiento, no importa si pasó o no, sino si se relata.

-Absolutamente. Y las elecciones son a veces una catástrofe, que es sobre lo que teorizó Virilio, quien fue muy amigo mío. Lo último que hizo fue una exposición sobre la catástrofe, partiendo del 11 de septiembre. Esa es una realidad presentada como acontecimiento, como fenómeno de irrupción, como un ciclón o un terremoto, que no se puede prever. Estamos ahora en esta situación en términos de información, no de comunicación. La información son hechos, la comunicación son relatos.

-Trump trata, de forma caótica, desesperada y hasta burlesca de negar la Covid-19. Está llevando el fake news hasta sus últimas consecuencias. Está muriendo en su ley.

-Lo hace en un planeta donde hay 33 o 34 millones de personas que tienen o han tenido la enfermedad y más de un millón de muertos. Una enfermedad que puede producir sufrimientos terribles y para la cual no hay medicamentos. Estamos en la 5G, estamos enviando sondas a Marte o a Venus, tenemos toda clase de tecnología, pero no somos capaces de encontrar una molécula para combatir un virus.

-Países del sur del mundo como Venezuela, víctimas de conspiraciones del norte, de organizaciones como la OTAN, como la Unión Europea, y en las primeras de cambio, veíamos atónitos a Francia, Reino Unido, Alemania y España robándose las mascarillas, mientras, muy humildemente, somos uno de los países con el menor número de infectados proporcionalmente, pese al bloqueo y el asedio.

-Yo escribí un pequeño ensayo, La pandemia y el sistema mundo, donde cuento esto. Estas potencias mundiales, como Alemania, que es posiblemente la cuarta potencia del planeta o Reino Unido, que es una potencia histórica, o como Francia son países que se han visto arrollados por la pandemia y han descubierto que estaban desnudos médicamente, farmacéuticamente ante esa amenaza. No tenían mascarillas ni medicamentos básicos como paracetamol, aspirina, ibuprofeno porque, como efecto de la globalización, todas esas fábricas están en Asia del Este y no podían aumentar la producción de estas medicinas. La soberanía farmacéutica estaba comprometida. Ahora hay un deseo de reindustrializar, pero en ese momento comenzaron a robarse los contenedores en los aeropuertos. España se los quitó a Bélgica, Italia se los quitó a España, Francia se los arrancó a Italia. No hubo solidaridad, ni siquiera en países que están estructuralmente organizados. Cerraron las fronteras sin avisar, pusieron condiciones al ingreso de los vecinos y hasta de los propios nacionales. El mundo dio la impresión de no tener piloto. La ONU no cumplió su papel. Nadie ha oído hablar durante la pandemia de la Cruz Roja Internacional. ¿Dónde está? No sé. ¿Tiene un director o una directora? ¿Los hemos oído? Y esto es más importante que una guerra, hay un millón de muertos. Son instituciones que están hechas para responder a problemas de sanidad, no han aparecido. La palabra de la OMS no es creíble por mil razones. En otro pequeño estudio sobre lo que pasó con los cruceros, constaté que la OMS estuvo aconsejándole a la gente que tomara cruceros, que no había peligros explícitos, cuando ya la pandemia estaba en todas partes. Y lo peor que te puede ocurrir en una pandemia es estar en sitios cerrados donde el aire acondicionado no está ozonizado. Si una sola persona tiene virus, por el aire acondicionado ya te los llevas a todos.

-Nosotros, aquí en el sur del mundo, viendo a los que nos dan lecciones de política, gerencia, organización, hasta de moral envueltos en ese despelote que no solo tiene que ver con Europa, sino también con los gobiernos supuestamente modélicos de América Latina, como el de Chile, Perú, Colombia, Brasil. Son los países del Grupo de Lima, los que quieren acabar con Venezuela, y sucede que eran gobiernos de oropel, que cuando le pega el sol se derrumba.

-Son como Drácula, que si se corría la cortina y le pegaba un rayo de sol, se disolvía.

-Ese marketing, esos acontecimientos en torno a países modélicos, según CNN, en democracia y gerencia, que tenían que derrocar al mediocre presidente de Venezuela; esos gobiernos con tan buena publicidad y prestigio mediático, se desvanecieron, mientras países vilipendiados y bloqueados como Cuba y Venezuela (que en medio de la pandemia tuvo una intentona de invasión por parte de boinas verdes con experiencia en Irak) surgen como los países con menos infectados y fallecidos en términos del número total de habitantes.

-Sí, Perú es el país con mayor mortalidad en el mundo. La mejor demostración de lo que dices es tomar dos países tan diferentes y opuestos como EEUU y Cuba. EEUU, con 365 millones de habitantes y siendo la mayor potencia económica del mundo, no ha enviado una mascarilla a ninguno de sus aliados. Es la primera vez, desde 1917, cuando entró a la Primera Guerra Mundial, que EEUU no ayuda a sus aliados en una gran crisis mundial, un hecho social global. No han mandado un medicamento, un médico, un enfermero, una mascarilla. Cuba, pequeño país de 10 millones de habitantes, bloqueado desde hace 60 años, ha enviado brigadas médicas para combatir la Covid a más de 50 países, algunos de ellos países del centro, como Italia o a dependencias de Francia, como Martinica, paraíso fiscal que no carece de recursos. Los ha enviado a países amigos y no amigos en Asia, en África. Algunos de esos miles de médicos han fallecido en sus labores. No han dudado en ayudar, han hecho honor al principio de solidaridad, como dijo el presidente Díaz-Canel. Algunos dicen que es por dinero. ¡Mentira! Cuba envió dos brigadas muy importantes, a Lombardía y a Toscana, gratuitamente, pura solidaridad. Esto ilustra  lo que tú dices. No hay países del sur en esta pandemia. Hay países con solidaridad y sin solidaridad. El modelo venezolano que puso en práctica el presidente Maduro es de los más eficaces que ha habido. Venezuela, antes que Cuba, tomó la decisión de protegerse.

-Sí, casi al mismo tiempo que cuando, con retraso, la tomaron en Europa. Faltaba un mes para llegar a Latinoamérica. Ahora, te voy a hacer una pregunta odiosa pero justa: tú tienes décadas diciendo estas cosas sobre el injusto orden mundial y tuvo que venir el coronavirus a demostrarlo de forma horrorosa y catastrófica.

-Así funciona la historia. Las grandes catástrofes provocan una aceleración del tiempo. Las tendencias están presentes, pero van a su ritmo. Por ejemplo, que Cuba es un país de solidaridad internacional, humanista, es conocido, pero la pandemia lo ha puesto de relieve.

-Lo conocido se ha hecho reconocido.

-Sí, reconocido, pero aún no suficientemente reconocido por lo que dijimos: la verdad es el relato de la verdad y ese relato  aún no se ha impuesto. Ahora EEUU ha desarrollado la idea de que los médicos cubanos son esclavos. Pero la actitud cubana es una evidencia para decenas de millones de personas en el planeta que han visto a los médicos. Pueden preguntar sobre Cuba en Lombardía, que es una zona de las más desarrolladas del mundo, en lo industrial, racional, tecnológico, científico, y recibió el auxilio de los médicos cubanos.

Venezuela

-Hablemos de Venezuela. Somos uno de los países con los menores números de infectados y fallecidos, lo que ya de por sí es digno de felicitar, pero además, lo hemos logrado en medio de un bloqueo; con nuestro oro incautado en Inglaterra; con nuestros dólares y euros congelados; con nuestra mayor empresa internacional, Citgo, robada; con la gasolina que logran enviarnos, robada en aguas internacionales para ser subastada en Texas; con intentonas de invasión, de magnicidio, con actos de terrorismo, en estos últimos meses; y con la intención manifiesta de establecer un paragobierno. En este país habrá elecciones y gran parte de lo que se está jugando en términos geoestratégicos nos lleva a lo que Karl Jasper llamó una situación límite, una grenz situation. ¿Cómo ves todos estos elementos, siendo un especialista en la realidad venezolana que tuvo la oportunidad de conversar por más de cien horas con Hugo Chávez Frías, en quien muchos estamos pensando bastante en estos tiempos?

-Creo que, sencillamente, al contrario de toda esta estructura de ataques y hostigamiento montada hace varios años, en particular desde que el presidente Maduro fue electo por primera vez, hay una realidad bolivariana. Las elecciones se han celebrado siempre, es una revolución que siempre ha querido articularse a la democracia. El presidente Chávez siempre respetó los resultados de las elecciones, y el presidente Maduro también. Cuando se perdió la elección de la Asamblea Nacional, el presidente Maduro, en televisión, dijo que el resultado es el que es y unos días después fue a presentar el estado de cuentas de la nación ante esa Asamblea, que tuvo un comportamiento inaceptable con respecto al presidente.

Prometió esa AN darle un golpe y derrocarlo en seis meses…

-Así es. Ahora la Unión Europea está empeñada en que se retrasen las elecciones. Y la UE no ha dado pruebas de ser justa con el gobierno de Venezuela porque ha reconocido a un fantasma.

-Ahora quieren fingir que no lo hicieron…

-Sí, y algunos dicen que no se ha expulsado al embajador de Maduro. La UE se ha metido en un callejón sin salida, no sabe cómo salir de él, y no veo por qué las autoridades venezolanas tendrían que escuchar a la UE como si fuera un organismo neutro. No lo es, ha tomado partido en un debate muy importante entre  alguien que no reconoce el funcionamiento legal del país y el gobierno que ha seguido funcionando. Uno de los líderes de la oposición, Capriles, pide también que se retrasen, pero como ha dicho el presidente, eso no puede hacerse porque la Constitución exige que los nuevos diputados deben juramentarse el 5 de enero. Podría retrasarse unos días, pero no meses. Hay una voluntad de no reconocer esos resultados. Estamos temiendo que por muy democráticas y legítimas que sean estas elecciones, ocurrirá igual a lo que hemos hablado en Bolivia y en EEUU: aquí también la oposición y sus aliados en EEUU y la UE, no van a querer reconocer. Pero Venezuela vive desde hace años con esa situación, no va a cambiar nada. Lo importante es que el gobierno tenga el apoyo popular y se ganen esas elecciones.

-Con esto de la pandemia, las fake news sobre Venezuela se han hecho más arduas y muchos piensan que vivimos en un estado de catástrofe, que nos estamos matando entre nosotros. Eres un visitante privilegiado, ¿qué ves en Caracas?

-Bueno, uno se pasea, sobre todo aquí, debajo de este inmueble (centro de la ciudad), te encuentras a las familias paseando, la tiendas funcionando, la gente comprando. Una vida perfectamente normal. También en el otro lado de la ciudad, en la plaza Altamira. Esta mañana  estaba en un centro cultural y la propia vendedora, que no me parecía ser simpatizante del gobierno, decía que aquí la Covid ni la hemos notado, esto no es como Colombia, Ecuador o Brasil. Hasta la oposición popular reconoce que el gobierno ha estado a la altura en esta crisis que es la peor que conoce el planeta desde la Segunda Guerra Mundial.

-Aquí se decía que había dos presidentes, pero chavistas, independientes y opositores, de forma responsable, seguimos los lineamientos del único presidente que tenemos a la hora de la realidad, y no del acontecimiento.

-Como dice el presidente Maduro: esto es de verdad. Cuando se toman decisiones para combatir a la Covid, se hace con argumentos, con realidades, con ciencia y con sentido humanista de la solidaridad. Claro que hay dificultades, evidentemente esto no es un paraíso, los paraísos no existen, pero muchas de esas dificultades son causadas esencialmente por el bloqueo. Por eso no se entiende la decisión que ha tomado el gobierno amigo de Argentina en Ginebra sobre la cuestión de los derechos humanos, votando a favor de un informe que no refleja para nada la realidad. Estamos esperando un informe sobre lo que pasa en Colombia, con los asesinatos sistemáticos de líderes sociales y comunitarios. ¿Cómo un gobierno amigo ha podido votar con ese Grupo de Lima, que es un grupo ideológico, limitante, que no tiene argumentos racionales? Es una gran decepción. Se hace frente a un país que está organizando elecciones. No solo los enemigos tradicionales de esta Revolución hostigan al gobierno, sino que a veces también hay amigos que tampoco entienden.

-Me uno a esa reflexión y agrego que hay una cierta  izquierda latinoamericana que se ha especializado en los obituarios, cosa que no está mal porque escriben unos muy bellos. A Venezuela se le han escrito muchos obituarios en estos años, y nosotros estamos vivos. Llegó Macri a Argentina y nosotros seguíamos vivos. Llegó Bolsonaro, cayó Brasil, y nosotros seguíamos vivos. Y así puedo hablar de Uruguay, Ecuador… Quizá sea el momento en que dejemos a un lado la guitarra y las llorantinas para honrar a los caídos y desaparecidos. No queremos guitarras y obituarios, sino que nos apoyen porque estamos vivos.

-Sí, la Revolución está viva. No hace falta que empiecen a escribir los poemas por su desaparición.

Veo grupos de políticos e intelectuales que andan rondando por Latinoamérica haciendo obituarios. Y rechazar eso es una exigencia de respeto por el esfuerzo que está haciendo la Revolución venezolana o si no queremos llamarla así, bueno, la izquierda, las fuerzas progresistas, el adjetivo que sea. Pero en veinte años seguimos vivos. Este golpe dado por Argentina coloca sombra sobre Evo Morales, que está allá y nos comienza a sembrar dudas. ¿Será que la historia nos absolverá, Ignacio? Lo pregunto porque tú has militado durante décadas, siendo políticamente incorrecto.

-Sí, fue objeto de censura y muchas críticas sobre todo cuando publiqué las entrevistas con Fidel Castro. Hay que decir que la Revolución venezolana tiene muchos más amigos que críticos ente la izquierda internacional. Muchísimos más. Lo hemos visto con la avalancha de críticas hacia el gobierno argentino. En 24 horas, más de 500 intelectuales y artistas firmaron un documento. Es gente dispuesta a estar aquí en primera línea en caso de dificultades. El que quiera venir a ver si esa es una democracia de verdad, que venga el 6 de diciembre y observe. Como decía Santo Tomás, el que tenga ojos que vea.

(LaIguana.TV)

Source:

https://www.laiguana.tv/articulos/816279-ignacio-ramonet-perez-pirela-analizar-elecciones-bolivia-eeuu-venezuela/

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